domingo, 13 de mayo de 2007

La peluquera

El sábado por la mañana fui a cortarme el pelo.
Normalmente voy al barbero, al Manolo, una barbería tradicional, con el rodillo en azul, rojo y blanco en la pared. Por cierto, ¿de dónde vendrá el anagrama universal ese?.
Bueno, que me despisto. En definitiva, la barbería en seco, tradicional, con intervius y revistas de coches. Rápido y barato.

Sin embargo, y sin motivo aparente, otras veces voy a la "pelu", depende de como me pille. Y el sábado, me dio por la pelu.
No es que se puedan hacer milagros con mi pelo: Corto, la moto al 3 por la nuca, patillas y sienes. Y con mucho cuidado por el flequillo y la coronilla. Que sino se me acaban viendo las ideas.
Un secreto, creo que a mi mujer le gusta más como me dejan en la pelu.

Como voy de uvas a peras, nunca me acuerdo del nombre de la chica que me corta. Y si me he acordado alguna vez, pues resulta que ya no está. La rotación laboral, ya se sabe.
Así que, como siempre, cuando me preguntaron: ¿Quien te corta?. Pues, con la cara de incógnita supina creo que ya respondí. Pensé, respuesta: x=y, sin solución.
Pero que más da quien me corte, si ya lo he dicho, milagros a Lourdes.

Después de intentar reconocer alguna cara, viendo que estaba ocupada la que me había cortado otras veces, le dije: Es igual.
Pobre recepcionista.
Creo que tiré por tierra todas las teorías del "valor añadido" del negocio y el servicio al cliente, esas que le debe meter en la cabeza su jefa a la pobre chica. Hoy todo tiene que ser estratégico, sectorizado, diferenciado, con marketing y "target".

El caso es que me dice con voz amable: siéntate y espera un momentito que en seguida te atienden.

Me siento y empiezo a observar, me encanta observar. Es una pasada la peluquería. Es temprano, hace 15 minutos que han abierto y ya van a toda máquina. Todo mujeres.
De las conversaciones extraigo los motivos: bodas, comuniones, ligues para el fin de semana, eventos diversos ...
Y yo allí solo, sin mas motivo que el pelarme. Me acongojo un poco. Todas me observan, o me siento observado. Paranoias.
Me pregunto, ¿que coño hago yo aquí?.
Yo soy el de la moto al 3 y cortito, y aquello parece un laboratorio de alta tecnología. Tintes, mechas, toda una suerte de productos químicos, mucho papel de aluminio, etc... Y todo efectuado entre procesos diversos, todos complejos, que se suceden en un orden alquimista que al principio me parecía aleatorio, pero que seguro es muy lógico.
¿Que coñ... hago yo aquí?

Entonces me saca de mi paranoia una voz dulce y amable, que me dice, ... ya puedes pasar. Pasar, si ya estoy dentro, pienso.
Detrás de la voz dulce había una cara dulce. Las facciones eran amables, redondas y sus ojos risueños. La verdad, relajantes. Así que me dejé llevar.

¿Como lo quieres?, me pregunta con una sonrisa. Ostras, otra vez me han pillado. No se, cortito; respondo.
Ella se ríe, me ha calado. Y es que es verdad, más largo no me lo va a dejar, y con las greñas que traía, es evidente, no va a ser larguito.
Pero ella me ayuda, que te parece corto de atrás, fresquito (fresquito, ...si yo soy muy correcto, ... ah, el corte, fresquito).
Me dice: Te aclaro un poco las sienes y te rehago las patillas. Yo digo: Vale. (Así, muy bien Adolfo aportando fantasía).
Continua, por delante ... en vez de la raya al lado, ¿lo hacemos hacia adelante?, más informal.
Bien, vale. (Menos mal ... fantasía).
Mientras corta vamos hablando, es divertido. Me ha caído bien. Me infunde confianza, tiene aspecto de buena persona.
Me voy dejando hacer, sin rechistar. Es agradable, tiene unas manos ágiles y precisas. Son fuertes y a la vez delicadas.

De repente ya caigo, ya sé por que me gusta ir a la pelu más que al barbero. YA SE QUE HAGO AQUÍ. Lo voy a confesar:
A mi me encanta que me acaricien y me toquen. Siiii, el tacto de aquellas manos era gratificante. Incluso con unas tijeras o una máquina de cortar en ellas. Lo hacía con tanta precisión y suavidad, que hasta era sensual.

Y después, después fue ... Después pasamos a lavar. Allí si que casi me quedo dormido. En la gloria. Extasiado. Lo dicho, si es que me encanta que me acaricien¡¡¡¡.
En mi otra vida debí ser un perro. Dicen que soy fiel, alegre, me encanta que me acaricien la cabeza, comer y dormir la siesta a pierna suelta, ... y dejo los huesos de pollo como si fueran hallazgos arqueológicos. Y aprendí a imitar el ladrido con 5 años. Creo que me gusta.

De pequeño odiaba ir al barbero, odiaba que me cayera el pelo cortado sobre el rostro y se quedara allí todo el rato, haciéndome cosquillas, picaba. Pero es que mi madre no me llevó nunca a la peluquera. Entonces si que habría ido con gusto.
Una peluquera como la que le cortaba el pelo cuando era un niño a Jean Rochefort, el marido de la peluquera en la película de Patrice Leconte. Je, je.

Lo que ya me supera es el cierre final. Yo, es que con el masaje me derrito, ya fue extasiante.
Que me masajeen las sienes mientras me lavan la cabeza es ...indescriptible. Y eso que a mi se me gana por el estómago.

Bueno, estoy pensando que a la persona que más quiero en este mundo le voy a hacer un regalo. Me lo estoy pensando hace días y lo voy a preparar.
Tranquilos la parte de cortar me la voy a saltar, su pelo es precioso. Pasaré directamente a lavar y masajear.
Empezaré por las sienes y creo que acabaré por los pies.

Si, decidido. Le diré que se lo agradezca a la peluquera.

Ahora entiendo por que a ella le gusta que me corten el pelo en la pelu.

12 comentarios:

Duna dijo...

Bueno, bueno, bueno...felicidades por este post dinámico. Me ha gustado leerte y me has hecho sonreir en más de una ocasión...y el final...felicita a tu mujer de mi parte, vale?

PD: Mi marido curra en Cornellà..pásame la calle de esa pelu vale?

Besos guapo!

Adolfo dijo...

Duna:
C/ Rubio i Ors.
Pero ves tu, que te laven la cabeza, ya verás ... ya tendrás tiempo de enviar a tu marido. Je,Je.

Es que tengo una buena maestra en esto de escribir. ;)

Saludetes hermosa.

Arual dijo...

Bueno coincido con Duna, ya verás nos pasa habitualmente, post dinámico y divertido.
Y bueno creo que a tu mujer le va a encantar ese regalo, lástima que a mí marido jamás se le ocurriría una cosa así, jeje!!
Besos!!

Arual dijo...

Por cierto con tu permiso te linkeo, saludos!!

Adolfo dijo...

Hola arual: Bueno es el primero que escribo de ese estilo. Y la verdad es que me ha gustado escribirlo.
(Secreto, me gusta el estilo de Duna y me inspiró a hacer el mio).
A ver si poco a poco voy poniendome a tono con esto de los links y de las fotos, etc... De momento me queda la página un poco sosilla.
Además empecé esto un poco depre y me ha animado bastante hacerlo. Supongo que el hecho de reflexionar las cosas antes de escribir te ayuda.

Celebro un montón que os haya gustado.

No hace falta que me pidas permiso, he leido que esto del blog es para conocerse y presentarse. Como a mi también me gusta lo que escribes te voy a "linkar" (significa enlazar o enganchar, no?)

Saludos.

Duna dijo...

Adolfo, con Aru y conmigo tienes ya un seguimiento continuado :). Es cierto lo que dice Arual, ella y yo coincidimos bastante en nuestros comentarios...(Por cierto Arual, a ver si nos vemos ya un día, joooo q tengo ganas!.

En cuanto a tí, Adolfo, te entiendo. Esto de escribir se inicia por algún motivo, en tu caso igual un momento de depre o bajón, y acaba uno animándose al sentirse leído...y sobre todo, comentado. Escribir lo que uno siente implica de manera necesaria el poner un poco de orden en lo que va a escribir, y es ese orden lo que necesitamos también interiormente.

Gracias por la calle, se la chivaré a él (a mi me pilla algo lejos). Y ese secreto que le has contado a Arual....mmmmm....gracias guapo!

Adolfo dijo...

Gracias las tuyas y miles de gracias, Duna.

Si, algo había.
Hay días que baja la marea y salen los escollos.
Pero tengo la puñetera manía de reflexionarlo todo y pasarlo por mi filtro optimista.
Este blog me ayuda a no quedarme en los escollos. Espero a que suba la marea y ... ala a navegar.

Tu sabes mucho.

Saludos, Fito

Arual dijo...

Adolfo: Poco a poco aprenderás la jerga y pondrás la página a tu gusto, y te irán lloviendo visitas y te irás enganchando a las que tu visites, y de repente te darás cuenta que el mundo blogger es una parte importante ya de tu vida, y que escribir te ayuda y mucho, en mi caso al menos es así. Por no decir la gente interesante que vas conociendo gracias a él, en esto Duna es mucho más experta que yo. Ah!! Y que sepas que comparto tu buen gusto por el estilo de esta chica, ya verás sus relatos son geniales, y no lo digo gratuitamente, comprobarás que es una realidad.

Duna: Aiss sí hace mogollón que no me mandan del curro a Barcelona, a ver si me busco otra excusa para venirme, que yo también tengo ganas de que coincidamos. No dudes que te avisaré.

Buen fin de semana a los dos!!!

Anónimo dijo...

El Marido de la Peluquera!!! qué genial peli y qué guapa Ana Galiena!!
Muy bueno el texto, adolfo, hay sangre literaria en tus venas. Sigue.

Adolfo dijo...

No hay para tanto Sr. Cosaco. Pero se agradece.
Ahora que has entrado te confieso que a mi también me gusta lo que escribes. Te he puesto un link sin pedirte permiso. Espero que no te importe.

Saludos.

Duna dijo...

Tienes que modificar el nuevo post, que no permite comentarios.

Adolfo dijo...

Ya sabía yo que había algo raro, esta vez si que raro.

¿Pero como narices lo hago?
¿Qué tengo que cambiar?

No encuentro ninguna opción que me lo diferencie de los otros.

Saludos.